Protección de datos personales en Ecuador entre la ley y su aplicación
La protección de datos personales en Ecuador atraviesa un momento decisivo. Existe una ley, un reglamento y una autoridad encargada de vigilar su cumplimiento. Sin embargo, en la práctica, el sistema aún enfrenta desafíos que ponen a prueba su efectividad y la responsabilidad real de las organizaciones.
El Delegado de Protección de Datos como primer garante
En este contexto, el Delegado de Protección de Datos Personales (DPDP) se convierte en el eje central del sistema. Su función no es simbólica ni administrativa. Es la persona encargada de vigilar internamente que los datos de los ciudadanos sean tratados de forma lícita, segura y proporcional.
Las cifras muestran avances, pero también brechas
Hasta enero de 2026, se registraron 12.106 Delegados de Protección de Datos Personales en el país:
Sector privado: 10.711 delegados
Sector público: 1.395 delegados
Los sectores con mayor cumplimiento son salud, educación, actividades financieras, seguros y comercio, donde se maneja información altamente sensible.
Sin embargo, en el sector público la brecha es evidente. Existen más de 3.000 entidades estatales y menos de la mitad ha registrado a su delegado, pese a que la obligación es total para este segmento.
Una cultura que aún se está construyendo
La ley rige desde 2021, el régimen sancionatorio desde 2023 y la Superintendencia opera plenamente desde 2024, con recursos humanos limitados. Esto explica por qué no existe un control masivo ni inmediato, sino procesos selectivos basados en riesgo y planificación.
La autoridad lo ha reiterado: no hay persecución indiscriminada, pero sí seguimiento. Cuando se activa un proceso de control, la existencia del delegado, su independencia y su cumplimiento real de funciones se vuelven elementos centrales.
Más que sanciones, responsabilidad
En Ecuador, la protección de datos personales avanza de forma gradual. La falta de sanciones inmediatas no elimina la obligación legal ni la responsabilidad institucional. Hoy, el verdadero punto de contacto entre la ley y la realidad es el Delegado de Protección de Datos Personales.
Contar con esta figura no es solo cumplir un requisito. Es asumir que la información personal es un activo sensible y que su protección define la confianza entre ciudadanos, empresas y Estado.
Fuente: Primicias Ec



