Tratamiento de datos personales a gran escala en Ecuador
Qué implica la nueva normativa y por qué las organizaciones deben actuar
Cada vez más organizaciones recopilan y procesan grandes volúmenes de datos personales como parte natural de su operación. Información de clientes, usuarios, pacientes, estudiantes o colaboradores circula de manera constante entre sistemas, plataformas y proveedores. Sin embargo, muchas entidades continúan gestionando estos datos bajo esquemas pensados para escenarios de menor complejidad, sin identificar que el alcance de su tratamiento ya ha cambiado.
Cuando el volumen, la frecuencia o la sensibilidad de los datos aumenta, también lo hacen los riesgos legales, operativos y reputacionales. El mayor desafío no suele ser la falta de intención de cumplir, sino la ausencia de criterios claros para reconocer cuándo un tratamiento de datos deja de ser ordinario y pasa a ser considerado de alto impacto.
La Norma General sobre el Tratamiento de Datos Personales a Gran Escala
Con el objetivo de cerrar esta brecha, la Superintendencia de Protección de Datos Personales expidió la Norma General sobre el Tratamiento de Datos Personales a Gran Escala, estableciendo directrices técnicas y jurídicas para identificar, evaluar y gestionar este tipo de tratamientos.
La norma define parámetros objetivos que permiten determinar cuándo una actividad de tratamiento debe calificarse como de gran escala, considerando factores como el número de titulares afectados, el volumen y tipo de datos tratados, la frecuencia y permanencia del tratamiento, así como su alcance geográfico. A partir de esta evaluación, se activan obligaciones específicas que incluyen la realización de evaluaciones de impacto, la actualización permanente del registro de actividades de tratamiento, la aplicación de medidas reforzadas de seguridad y la designación obligatoria de un delegado de protección de datos.
Adicionalmente, la normativa establece que ciertos tratamientos, por su naturaleza, se consideran de gran escala de forma directa. Entre ellos se encuentran los relacionados con datos de salud, datos biométricos, sistemas de información crediticia, geolocalización, videovigilancia en espacios públicos y el tratamiento sistemático de datos de niñas, niños y adolescentes .
Implicaciones prácticas y enfoque organizacional
Esta regulación no debe interpretarse únicamente como un nuevo requisito normativo, sino como un cambio en la forma de entender la gestión de la información personal. El tratamiento de datos a gran escala exige estructuras claras de control, documentación técnica sólida y una visión preventiva del riesgo.
Las organizaciones que abordan este proceso de manera ordenada no solo fortalecen su cumplimiento normativo, sino que mejoran su gobernanza interna, optimizan sus procesos y generan mayor confianza frente a clientes, usuarios y autoridades. En un entorno cada vez más digital y regulado, contar con una gestión adecuada de los datos personales se convierte en un factor clave de sostenibilidad y credibilidad institucional.
Comprender el alcance real del tratamiento de datos y anticiparse a las exigencias regulatorias permite a las organizaciones avanzar con mayor seguridad, evitando decisiones reactivas y consolidando una gestión alineada con las mejores prácticas actuales en protección de datos.
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